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| Jota y Fandango de Puertomingalvo | Indice de artículos | << Anterior | Siguiente >> |
| por Leticia Millan y Margarita Sarasa |
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En nuestro intento por hacer al público conocedor
de las diversas manifestaciones del folklore, no sólo del Alto
Aragón, sino también de las otras dos provincias de nuestra
comunidad, este año nos impusimos un nuevo reto: ¿por qué
no interpretar, aprovechando ese marco incomparable que es el Parque durante
las fiestas laurentinas, algo de aquella tierra, olvidad para algunos
pero que tan rico folklore tiene, que es Teruel? Y así quedó
decidido: este año la “jota y fandango de Puertomingalvo”
vería la luz en nuestra ciudad.
Casi dos años habían pasado desde aquel sábado por la tarde en que un pequeño grupo de personas nos reunimos en los locales de la escuela para aprender nuevas piezas, entre las que estaba, además de “El Reinao” (con el que tanto éxito obtuvimos el año pasado), esta jota-fandango. Desde un primer momento nos llamó mucho la atención la música, lógicamente no la parte de la jota que a pesar de ser más movida que la mayoría de las jotas que conocíamos en el fondo no difería de estas, sino la parte de fandango, nueva para nosotros pero que enseguida caló hondo.
Y este año decidimos hacerlo. El primer paso fue refrescar en nuestras mentes lo que habíamos aprendido y era aquí donde entraban en juego las nuevas tecnologías , ya que de no ser por esos ratos de “vídeo adelante-vídeo atrás” y el “para, para, retrasas que no lo pillo”, todavía estaríamos buscando en nuestra mente los pasos. Sin embargo la dificultad no radicaba únicamente en recordar los nuevos pasos sino en, además, ser capaces de transmitir el significado de aquel baile al público, así como su elegancia y ligereza. Y ahí entraba la picaresca, ya que en la jota fandango es la mujer la que “manda”, ella interpreta el paso que quiere y es el chico el que tiene que “cazarlo” y repetirlo con ella. Una vez que nos hicimos con los pasos, los enseñamos al resto del grupo de baile; momento difícil, ya que era complicado expresar en pocas palabras cada uno de ellos. Pero pronto surgieron los nombre alternativos como “segadoras”, “180 grados”, “puntas al aire”, “reinao”... así como las risas, en abundancia, que nos acompañaron en la mayoría de los ensayos. Entre todos elegimos aquellos pasos que nos gustaban más para llevarlos al escenario, ya que eso de que los chicos nos “cazaran”... Ya teníamos el esbozo de la “jota y fandango”, únicamente quedaba el acompañar el baile con su música tan característica. Y ahí fue donde unimos nuestros esfuerzos a los realizados por los grupos de canto y rondalla para así, entre todos, ir dando forma a hasta concretar aquel recuerdo que teníamos en nuestra mente. “El baile que les ofrecemos a continuación...” La voz de Pepe Rodrigo por el altavoz nos indicaba que había llegado el momento. Nervios y un único deseo: que saliera todo bien. El público, con su fuerte aplauso, tuvo la última palabra.
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